domingo 13 de noviembre de 2011

Violencia homicida y demografía (hombres jóvenes)

por Carlos A. Mendoza A.

Una de las preguntas que se hacen en los EE.UU. es si los cambios en demografía afectan las tasas de criminalidad vinculadas con los hombres jóvenes. Algunos expertos afirman que la violencia juvenil está ligada directamente con los incrementos en la población juvenil. Otros dicen que la demografía no es tan determinante, pero ciertamente interactúa con otras variables como la política social, para explicar los niveles de criminalidad en una sociedad.[1]  En un país con políticas equitativas, es decir, con acceso garantizado a salud y educación y a buenos empleos, el riesgo de violencia por sobrepoblación juvenil masculina disminuye, en comparación con países donde dicho grupo de población no encuentra oportunidades para su desarrollo humano. En estos últimos, los medios para la sobrevivencia son ilícitos y violentos. Recordemos que la agresividad natural de los animales gregarios, especialmente los machos alfa, se convierte en violencia según el nivel de escasez relativa de recursos, incluyendo el acceso a parejas, por ello también se utiliza el índice de masculinidad como un predictor de violencia (razón de hombres frente a mujeres en un determinado territorio, expresada como porcentaje).

En los EE.UU., incluso, se analiza con seriedad la hipótesis según la cual la legalización del aborto ha sido la responsable, en gran medida, de la disminución en tasas de homicidios. Los investigadores Steven Levitt, de la Universidad de Chicago, y John Donohue, de la Universidad de Stanford, afirman que la mitad de la caída en tasas de homicidio observada entre 1993-97 en los EE.UU. se puede explicar por la legalización del aborto en 1973. La población que hubiese estado en riesgo de cometer homicidios durante los años de juventud (niños no deseados en poblaciones pobres, hijos de adolescentes o madres solteras y mujeres en grupos marginados) simplemente no nació dos décadas antes. El estudio incluyó evidencia de países europeos donde el aborto debe recibir el visto bueno del Estado, y el seguimiento de los casos donde dicha solicitud fue denegada mostró que estos individuos “no deseados” eran más proclives a involucrarse en actividades criminales.[2]

Para una muestra de 189 países, una base de datos que elaboré con el objetivo de explorar este vínculo entre violencia y población joven, encuentro una correlación estadísticamente significativa entre ambas -el coeficiente de correlación es de 0.42, lo que nos indica que efectivamente podría haber un mecanismo causal entre violencia y porcentaje de población joven (según algunas explicaciones que he expuesto con anterioridad).[3]  La correlación no es significativa entre violencia y niveles de pobreza, pero sí con el desarrollo humano (coeficiente de correlación de -0.37 y nivel de significancia de 0.000).[4]  Es decir, que hay mayores tasas de homicidios en los países con menores niveles de desarrollo humano.

GRAFICA: a menor desarrollo humano mayor nivel de violencia homicida en el mundo, 2011

violencia y deshumano 2011

Fuentes: Informe Mundial de Desarrollo Humano del PNUD 2011, y Estudio Global de Homicidios 2011.

Y la correlación entre desarrollo humano y población joven también es muy fuerte: a más población joven menor desarrollo humano (ver tabla con reporte de coeficiente de correlación y sus respectivos niveles de significancia). Esto nos podría estar dando indicios de la interacción entre ambas variables para explicar el resultado: altos niveles de violencia homicida en los países donde se conjugan bajos niveles de desarrollo humano con altos porcentajes de población joven.

TABLA: correlaciones entre variables, para una N = 189 países en el año 2011

correlaciones_jovenes_pobreza_IDH_violencia

Fuente: las mismas más estimaciones de población de la ONU para 2011, por edad y sexo.

Una simple regresión lineal que nos permite controlar por niveles de desarrollo humano, hace que dicha variable pierda significancia estadística y sea la variable de población juvenil la que explique casi un 20 por ciento de la variación en las tasas de homicidio. Pero si transformamos la tasa de homicidios en su logaritmo natural, ambas variables resultan significativas y el modelo explica hasta un 38 por ciento de la variación en violencia.[5]

REGRESION: Y, ln de la tasa de homicidios; X1, porcentaje de población entre 10 y 19 años, X2 Indice de Desarrollo Humano 2011

regresion_jovenes_IDH_violencia_lnthcm

Así que estas primeras aproximaciones a la data revelan que debemos ver con atención el tema de la población en riesgo de cometer crímenes y ejercer violencia, es decir la juventud masculina, especialmente en un país con escasas oportunidades para desarrollarse. El fenómeno de las maras, definitivamente, tiene que ser explorado desde esta perspectiva. Las implicaciones en políticas públicas las dejo a los tomadores de decisiones, al igual que las consideraciones éticas son para los filósofos. A los que pretendemos hacer ciencia social sólo nos corresponde analizar el fenómeno desde todos los puntos de vista posibles, sin prejuicios de ningún tipo.


[1] Barnes, Patricia (2000). CQ´s Desk Reference on American Criminal Justice, p. 64

[2] Donohue, John and Steven Levitt, “The Impact of Legalized Abortion on Crime,” The Quarterly Journal of Economics, Vol. CXVI, May 2001, Issue 2, pp. 379-420.

[3] Leer, por ejemplo: Sexo y violencia: una íntima y volátil relación, Parte I,
- Sexo y violencia: una íntima y volátil relación, Parte II,
- Violencia Juvenil: un problema de todos, parte I,
- Violencia Juvenil: un problema de todos, parte II, y
- Violencia Juvenil: un problema de todos, parte III.

[4] Si utilizamos logaritmo natural de la tasa de homicidios sí sale estadísticamente significativa la correlación entre pobreza y violencia.

[5] Dado que pobreza e IDH están fuertemente correlacionadas, si incluimos las dos en el modelo ambas pierden significancia. Si dejamos sólo pobreza con población juvenil, pobreza no resulta significativa.